Araceli Ocampo Manzanares llama a erradicar la discriminación en Guerrero en el marco del Día de la Cero Discriminación

Chilpancingo de los Bravo, 1 de marzo de 2026.-En el marco de la conmemoración del Día de la Cero Discriminación, la diputada Araceli Ocampo Manzanares, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso del Estado de Guerrero, compareció ante el Pleno para emitir un pronunciamiento que invitó a reflexionar sobre la dignidad humana, la justicia social y la manera en que nos relacionamos como sociedad. La legisladora abrió su intervención con un mensaje dirigido tanto a sus compañeras y compañeros diputados como al pueblo de Guerrero que sigue con atención los trabajos de la soberanía. Subrayó que hablar de discriminación no es hablar de una idea abstracta, sino de un dolor real que atraviesa la vida de miles de personas.

Explicó que la discriminación se manifiesta en gestos cotidianos: miradas que juzgan, palabras que hieren y puertas que se cierran. Con firmeza, señaló que niñas y niños crecen creyendo que valen menos, jóvenes sienten vergüenza de su identidad y mujeres, personas indígenas, afrodescendientes, migrantes, personas con discapacidad o integrantes de la diversidad sexual cargan con prejuicios que no les pertenecen.

Ocampo Manzanares enfatizó que la discriminación no solo afecta oportunidades materiales, sino que hiere profundamente la vida emocional y psicológica de las personas. “Cuando alguien es discriminado, no solo se le niega un empleo o un servicio; también se le envía un mensaje devastador: el mensaje de que no pertenece”, expresó.

La diputada explicó que ese mensaje puede destruir sueños, limitar proyectos de vida y condicionar el desarrollo personal y profesional. Describió la discriminación como una forma silenciosa de violencia que erosiona la estabilidad emocional de quienes la padecen, razón por la cual combatirla no es solo un asunto jurídico o institucional, sino un compromiso moral con la humanidad.

Definió la discriminación como cualquier distinción, exclusión o restricción basada en características personales o sociales que tenga como efecto anular o menoscabar el reconocimiento y ejercicio de los derechos humanos. “En otras palabras, la discriminación aparece cuando alguien es tratado de manera injusta por razones que nada tienen que ver con su valor como persona”, puntualizó.

La legisladora enumeró las múltiples formas de discriminación que persisten en la sociedad: por origen étnico o racial, por género, por orientación sexual o identidad de género, por condición económica, por discapacidad, por edad, por religión, por lengua y por condición de salud. Cada una de ellas, dijo, atraviesa la vida de las personas en distintos momentos y genera desigualdad estructural.

Recordó que la comunidad internacional, a través de ONUSIDA y el sistema de Naciones Unidas, impulsó la conmemoración del Día de la Cero Discriminación para recordar que todas las personas tienen derecho a vivir con dignidad, igualdad de oportunidades y pleno respeto a sus derechos humanos.

La diputada destacó que la fecha tiene un significado simbólico porque surgió en el contexto de la lucha contra el estigma asociado al VIH/SIDA. Señaló que durante décadas las personas con este diagnóstico enfrentaron rechazo social, exclusión laboral, discriminación médica y estigmatización pública.

Con firmeza, Ocampo Manzanares expresó: “La discriminación no puede ser normalizada, no puede ser minimizada, no puede ser tolerada bajo ninguna circunstancia. Cada vez que una persona es discriminada, la sociedad entera pierde una parte de su humanidad”.

Desde la tribuna, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos proclamó que en Guerrero no puede haber lugar para el racismo, la exclusión ni el desprecio hacia quienes son diferentes. “No puede haber lugar para la burla, para el odio ni para el prejuicio”, afirmó.

Finalmente, Ocampo Manzanares llamó a construir un Guerrero donde nadie tenga que esconder quién es para vivir con dignidad, donde cada persona pueda caminar con orgullo y libertad, con la certeza de que su valor como ser humano será respetado. Concluyó con un mensaje contundente: “La igualdad no es un privilegio. La igualdad es un derecho. Y defenderla es una obligación ética de todos nosotros”.