Chilpancingo, Guerrero, a 8 de abril de 2026.-Con una intervención cargada de sensibilidad y firmeza, la diputada Araceli Ocampo Manzanares rompió el silencio que durante décadas ha rodeado el trabajo doméstico y de cuidados en los hogares guerrerenses, al presentar una iniciativa que busca visibilizar y reconocer económicamente estas labores tradicionalmente invisibles.

La legisladora colocó en el centro del debate del Congreso del Estado una realidad que sostiene la vida cotidiana de millones de familias: el trabajo de cuidado y del hogar que no se paga, no se reconoce y ha recaído históricamente sobre las mujeres.
Durante su discurso, Araceli Ocampo Manzanares señaló que detrás de cada jornada laboral, de cada actividad económica y de cada logro profesional, existe alguien que cuida, alimenta y sostiene la vida familiar, y en la gran mayoría de los casos, ese alguien tiene rostro de mujer.
La diputada denunció que durante generaciones se ha considerado “natural” que las mujeres se encarguen del cuidado mientras los hombres proveen, pero aclaró que esta división no es biológica, sino una construcción histórica que ha colocado un peso desproporcionado sobre los hombros femeninos sin reconocer su valor económico ni garantizar derechos.
Araceli Ocampo Manzanares destacó que el trabajo doméstico y de cuidados representa cerca de una cuarta parte del Producto Interno Bruto nacional. A pesar de su enorme contribución a la economía, quienes lo realizan no reciben ingreso, no cotizan para seguridad social y frecuentemente dependen económicamente de otra persona.
La legisladora explicó que esta situación genera graves consecuencias, como la limitación de la autonomía de las mujeres, la restricción de sus decisiones dentro del hogar y su mayor vulnerabilidad frente a la violencia económica, convirtiéndolo en un problema de derechos humanos.
La diputada recordó que la Constitución establece la igualdad entre mujeres y hombres, pero subrayó que esa igualdad no puede quedarse en el papel: se requiere transformar las condiciones estructurales que perpetúan la desigualdad, entre ellas la invisibilización del trabajo de cuidados.
Araceli Ocampo Manzanares criticó que el marco jurídico local reconoce el trabajo en el hogar como una contribución al sostenimiento familiar, pero lo hace de manera incompleta, sin traducirlo en derechos concretos, ingresos o autonomía económica.
Por ello, la diputada presentó una iniciativa que reforma el artículo 425 Bis del Código Civil del Estado de Guerrero para establecer que el trabajo doméstico y de cuidados genera el derecho a percibir un ingreso básico, digno y periódico, que reconozca su valor económico y rompa con la lógica de dependencia.
Asimismo, propuso reformar la Ley para la Igualdad entre Mujeres y Hombres del Estado de Guerrero para adicionar una fracción al Artículo 56, incorporando la realización de un censo estatal que identifique a las personas que realizan labores de cuidado en situación de vulnerabilidad, con el fin de diseñar políticas públicas efectivas.
La diputada Araceli Ocampo Manzanares enfatizó que la iniciativa no busca romper la familia, sino fortalecerla mediante relaciones más justas, donde el aporte económico y el aporte de cuidados tengan el mismo valor y reconocimiento jurídico.
La legisladora hizo un llamado a sus compañeras y compañeros diputados a hacer historia desde el Congreso de Guerrero, convirtiendo la igualdad en una realidad tangible que se sienta en cada hogar y rompiendo con generaciones de invisibilidad del trabajo de las mujeres.
Finalmente, Araceli Ocampo Manzanares cerró su intervención con la frase “Es cuanto”, dejando sobre la mesa una propuesta que busca transformar el modelo de dependencia en un modelo de autonomía económica para quienes sostienen la vida familiar.
