En Chilpancingo, Guerrero, el día 17 de marzo de 2026, la diputada Araceli Ocampo Manzanares tomó la palabra en el Congreso para reflexionar sobre el Día Internacional para Combatir la Islamofobia, conmemorado cada 15 de marzo y reconocido por la Asamblea General de las Naciones Unidas. La legisladora inició su intervención subrayando que esta fecha interpela la conciencia ética de la sociedad y de la comunidad internacional, pues la islamofobia se ha convertido en una de las formas de intolerancia religiosa más extendidas en las últimas décadas. Señaló que millones de personas han sido víctimas de estigmatización, sospecha y violencia únicamente por profesar el Islam
Ocampo Manzanarez enfatizó que la islamofobia no es un simple prejuicio cultural, sino una forma de discriminación religiosa con consecuencias reales en la vida de las personas y en la percepción internacional de algunos países. Desde la perspectiva de los derechos humanos, afirmó que ninguna persona debe ser juzgada por su fe, sus tradiciones o la civilización a la que pertenece.
La diputada contextualizó su mensaje en las tensiones geopolíticas que se viven actualmente en Medio Oriente. Explicó que los conflictos militares y estratégicos suelen acompañarse de discursos que simplifican realidades complejas y refuerzan estereotipos negativos sobre las sociedades islámicas, lo que termina alimentando narrativas de odio.
Advirtió que lo más preocupante ocurre cuando los conflictos políticos se transforman
en narrativas que generalizan el miedo hacia culturas enteras. Señaló que presentar a los países islámicos como una amenaza civilizatoria alimenta la islamofobia a nivel global y erosiona los esfuerzos por la paz.
La legisladora expresó su inquietud por los discursos mediáticos que, en el mundo occidental, insisten en asociar sistemáticamente la palabra “musulmán” con “terrorismo”. Consideró que esa simplificación es injusta y peligrosa, pues legitima prejuicios y fortalece un clima de intolerancia que afecta a personas inocentes.
En este sentido, subrayó la responsabilidad de los medios de comunicación en la representación de las culturas del mundo. Señaló que cuando la cobertura mediática repite imágenes de violencia vinculadas a una religión específica, se genera una percepción colectiva que deriva en discriminación social y en la normalización del odio.
Desde la tribuna, Ocampo Manzanarez hizo un llamado a la reflexión. Afirmó que el mundo necesita menos discursos que alimenten el miedo y más voces que promuevan el entendimiento entre civilizaciones. Recalcó que las tensiones internacionales no deben convertirse en justificación para el odio religioso ni para la estigmatización cultural.

Como defensora de los derechos humanos, sostuvo que el respeto a la libertad religiosa es un pilar fundamental de toda sociedad civilizada. Subrayó que las personas tienen derecho a creer, practicar su fe, vestir conforme a sus convicciones espirituales y vivir de acuerdo con sus valores culturales sin ser perseguidas ni discriminadas.
La diputada recordó que la historia ha demostrado que cuando una sociedad permite que el odio religioso crezca, las consecuencias pueden ser devastadoras. Guerras, persecuciones y genocidios han tenido su origen en discursos que deshumanizaban a otros por su religión.
Defender la libertad religiosa, afirmó, significa defender la posibilidad de que las culturas convivan en paz. Significa reconocer que la diversidad espiritual de la humanidad no es una amenaza, sino una riqueza civilizatoria que debe ser valorada y protegida.
Ocampo Manzanarez insistió en que la islamofobia no puede ser tolerada en ninguna sociedad que aspire a la justicia y a la paz. Recordó que la convivencia entre religiones es una condición esencial para la estabilidad mundial y para la construcción de comunidades más justas y solidarias.
La legisladora también destacó que el combate a la islamofobia requiere políticas públicas claras, educación intercultural y un compromiso firme de los Estados para garantizar la libertad de culto. Señaló que no basta con condenar el odio religioso, sino que se deben generar condiciones reales para que las personas vivan sin miedo a ser discriminadas.
En su mensaje, subrayó que la diversidad espiritual de la humanidad no debe ser vista como un motivo de división, sino como una oportunidad para el diálogo y la fraternidad. Afirmó que reconocer la pluralidad religiosa es reconocer la riqueza cultural que sostiene a las naciones.
La diputada concluyó su intervención reiterando que el Día Internacional para Combatir la Islamofobia debe servir como recordatorio de que ninguna fe puede ser utilizada como pretexto para la discriminación. Invitó a la sociedad a construir un mundo donde las diferencias espirituales sean motivo de encuentro y no de confrontación.
