La diputada Araceli Ocampo Manzanares alza la voz en defensa de la Parota, símbolo ambiental y cultural de Guerrero

Chilpancingo, Guerrero, a 05 de junio del 2025.- En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, la diputada local por Morena Guerrero, Araceli Ocampo Manzanares, hizo un enérgico llamado desde la tribuna del Congreso del Estado para abordar una problemática ambiental que afecta directamente a las comunidades guerrerenses: la alarmante disminución de la especie arbórea conocida como Parota (Enterolobium cyclocarpum), un árbol de gran importancia ecológica, social y cultural en el estado.

Durante su participación, la legisladora expresó su profunda preocupación por el estado crítico en el que se encuentra esta especie, nativa de las zonas tropicales de América y que desempeña un papel fundamental en los ecosistemas locales. La Parota, destacó, no solo es un árbol monumental que alcanza hasta 30 metros de altura y cuya copa densa regula el microclima, sino también un elemento vital para la biodiversidad al proporcionar refugio a aves, insectos y mamíferos, además de contribuir a la retención de agua y a la fertilidad del suelo.

Ocampo Manzanares recordó que este árbol ha sido parte integral de la vida comunitaria en Guerrero. En regiones como la Costa Chica, Tierra Caliente y Costa Grande, las extensas ramas de la Parota han dado sombra a asambleas comunales, sus frutos han servido como alimento para el ganado en épocas de escasez y su madera ha sido utilizada en la elaboración de muebles que forman parte del patrimonio cultural de las familias guerrerenses. “La Parota no es solo un recurso natural, es un símbolo de identidad, resistencia y autosuficiencia rural”, señaló.

Sin embargo, advirtió que esta especie enfrenta serias amenazas debido a la tala indiscriminada motivada por el alto valor económico de su madera, así como por la expansión agrícola, el cambio de uso de suelo y la deforestación ilegal. La diputada lamentó que, aunque en estados como Colima y Jalisco ya se han implementado medidas legales para protegerla, en Guerrero aún no se han tomado acciones contundentes para garantizar su preservación.

Además, subrayó que los efectos del cambio climático, como el aumento de las temperaturas y los ciclos erráticos de lluvias, han dificultado la regeneración natural de este árbol. Esta situación no solo representa un problema ecológico, sino también social y económico. “La pérdida de Parotas afecta directamente a campesinos que dependen de sus hojas como forraje, a mujeres que comercializan sus semillas con fines artesanales o medicinales, y a comunidades enteras que ven alterado su paisaje y su relación con la tierra”, enfatizó.

Ante este panorama alarmante, Ocampo Manzanares presentó una serie de propuestas concretas para proteger esta especie emblemática. Entre las acciones planteadas destacan:

1. Emitir un decreto estatal que otorgue protección especial a la Parota, reconociendo su valor ambiental, social y económico.

2. Implementar un programa de monitoreo y diagnóstico comunitario en coordinación con universidades, centros de investigación y ejidos.

3. Promover campañas de reforestación con especies nativas, priorizando la Parota en zonas estratégicas como márgenes de ríos y caminos rurales.

4. Fomentar el aprovechamiento sustentable de este árbol mediante normas claras que prohíban su tala no autorizada.

5. Diseñar materiales educativos y talleres para fortalecer la conciencia ambiental en comunidades locales.

6. Crear incentivos fiscales y apoyos económicos para las comunidades que se comprometan a proteger y restaurar ejemplares de Parota.

La diputada hizo un llamado enfático a sus compañeros legisladores para actuar con responsabilidad y compromiso en favor de este recurso natural. “La Parota no puede ser tratada como un simple recurso maderable. Su valor trasciende lo económico y nos interpela como guardianes del territorio”, expresó con firmeza.

Asimismo, advirtió que permitir la desaparición de esta especie implicaría perder no solo una parte del equilibrio ambiental del estado, sino también una memoria viva de Guerrero y sus saberes tradicionales. “El cuidado de la Parota puede parecer una causa menor frente a las grandes demandas del presente, pero en realidad es una causa mayor porque está ligada a nuestra relación con la tierra, con la vida y con el futuro”, concluyó.

Con esta intervención, Araceli Ocampo Manzanares reafirma su compromiso con la protección del medio ambiente y con el bienestar de las comunidades guerrerenses, haciendo un llamado a tomar medidas inmediatas para preservar este árbol emblemático antes de que sea demasiado tarde.